domingo 12 de junio de 2011

... y pa´mi? ¿qué me implica LEGOM y su dramaturgia?...

“Mi teatro no es naturalista, no responde a aquello de personaje es
a la ficción lo que persona es a la sociedad.
Mis personajes son construcciones retóricas andadas a una realidad lumpenizada
a través de rasgos muy humanos.
mis personajes no son encarnaciones de una personas,
son como el actor, una construcción formal”
LEGOM

Según palabras de Verónica López García acerca de la dramaturgia de Luis Enrique comenta:
“consigue la ridiculización del hombre contemporáneo quien reduce notablemente su estatura al aceptar como destino las condiciones sociales”


Nacido en Guadalajara, Jalisco en el año 1968, LEGOM se define como un imbécil, alguien que no estudió “ni con Harold Pinter ni con Carmen Salinas, no me han publicado en checo ni en esloveno; todos los premios que he ganado llevan el nombre de perfectos desconocidos y, para acabarla de joder, paso de ocho a doce horas por semana pegado a un riñón de polisulfona.”


Con más de 46 obras dramáticas en su haber, ha sido ganador del Premio Iberoamericano de Dramaturgia en 2000 de la UNESCO y el Gobierno de Mérida, el Fringe First Award que otorga The Scotman Edimburgo en 2005 por su obra “Las chicas del 3.5 floppies”. Ganador del Premio Manuel Herrera en el 2000 por “Los restos de la nectarina”, 2003 por “Las chicas del 3.5 floppies”, “Sensacional de Maricones” en 2005, “Odio a los putos mexicanos” en 2006 y en 2007 por “Civilización”.
El objetivo de su drama radica en la develación del ser humano tocando la realidad, para que la escena genere una crisis.

Le enfant terrible

Odiado por muchos, afamado por otros tantos, LEGOM expresa en su dramaturgia, realidades que surgen de contextos de las clases bajas, o, retomando a Germán Castillo “de los elementales”, de personas que conviven gracias a un instinto de supervivencia que los hace actuar en función a satisfacer necesidades básicas, las cuales y debido a los entornos miserables en dónde se mueven, han formado en ellos, una lógica particular de pensamiento y por consecuencia, de acción.


Los personajes de LEGOM son construcciones intencionales, son lo que hacen, es decir, develan su naturaleza debido a la ejecución de acciones producto de decisiones generadas por un entorno que los ha convertido en seres que pertenecen a un estrato social en donde las expectativas de lo convencionalmente adquirido para “ser alguien” queda de lado ya que, no existe en ellos la necesidad de salir de su entorno en búsqueda de lo que se conoce como tener una vida decente, peor aún, de mínimo, tener las condiciones que por derecho (constitucional o, ya en lo básico, como seres humanos) nos corresponde. Y a su vez, éstos grupos sociales se auto conforman y subsisten gracias a una polaridad de convivencia entre una clase dominante, una clase media que se queda flotando entre el suelo y el cielo, y los miserables.

Es fácil vislumbrar personajes arquetípicos en sus obras cayendo en el “chistorete” de dichas clases sociales; es un terreno peligroso para los creadores escénicos enfrentarse a un LEGOM sin tomar en cuenta que, justo ésa proximidad con la realidad tangible a nuestros sentidos, la satisfacción de las ausencias, es mucho más común de lo que se cree o de lo que se es consciente; en otras palabras, no es necesario estar viviendo literalmente en la calle y sin comer durante días enteros para ubicarse en, por lo menos, una situación planteada en sus obras. La respuesta es muy sencilla, LEGOM le habla al humano, desdibujando roles sociales, cuestiones de género y posturas ideológicas pues su punto nodal, el caudal que hace que la acción dramática fluya es consecuencia de sólidas formas que son parte de la amplia gama de lo que nos constituye como humanos, frente a nosotros mismos, en relación con el otro y en función al entorno.

Y, debido a lo anterior, uno de los productos que arroja su dramaturgia genera una crítica ante lo que sucede en la sociedad.


El ojo de la perilla en su drama nos aproxima a mundos sórdidos de vecindades, de enfermedades venéreas, violaciones, prostitución, de vicios, relaciones enfermizas, abusos, hambre, miedo y fe, en dioses culeros, de racismo, asesinatos, peleas y enfrentamientos, de ambición y frustración pero; dentro de ésta caótica situación (repito, más próxima de lo que se piensa), se desdoblan los temas principales de las obras, como lo es el amor, la amistad, la familia, la sociedad, el poder, el odio, etc.

Neo o, tal vez, post costumbrismo existe en sus obras la clara imagen de lo que sucede en las relaciones sociales en la actualidad. Los personajes surgen a partir de la proximidad terriblemente fiel que expone al humano circunscrito a un individualismo férreo que lo impide “formalmente” a buscar alternativas de desarrollo personal dentro de los parámetros políticamente convenidos y por lo tanto “correctos”, no, no existe tal escenario, funcionan aquí contradicciones entre la búsqueda de llenar huecos con elementos básicos de subsistencia en éste tiempo, con el “vale madrismo” y la “hueva” feroz que impide a los personajes necesitar otros aspectos que no estén dentro de la obtención inmediata de la satisfacción de cuestiones básicas (comer, cagar, coger, dormir) obteniendo un hilarante resultado como fotografía del nivel de deshumanización existente en los caracteres frente a la resolución de sus crisis y problemáticas cotidianas.


El sujeto de la acción dramática se encuentra en los caracteres, en la acción de éstos frente al otro y en su entorno, así como los objetivos o la ausencia de éstos en cada uno de ellos, de ahí, se develan las situaciones en que están sumergidos, dibujando, mediante el diálogo o la narración, el origen y presente de los mismos.


Los caracteres aparecen en contraposición consigo mismos, con el otro y en relación al otro, comenta LEGOM:
“Al escribir una obra dramática no construimos personajes como algo entero e inamovible. Lo que construimos en el drama, lo que además le da estructura a un drama en términos convencionales, es una suma de pedacitos de personaje. Lo que construimos es una serie de características de un personaje (yo les digo, muy semántico, personemas)”

Según el gusto del autor, la importancia de sus personajes radica en que generan sentidos los cuales develan problemas de la realidad porque estructuran un discurso.


Caracteres que funcionan como ideas que aparecen de la relación o el enfrentamiento de una idea contraria. Según Jurij Alshitz , abordar a LEGOM como actores representaría captar y trabajar sobre los sistemas filosóficos que éstos representan. Los caracteres pues engloban en sí mismos el contexto de donde vienen y si bien, la intención del dramaturgo en primer instancia no corre en dirección de lanzar una crítica social, ésta se genera cuando se atiende el conjunto del drama.

Se encuentran dos líneas principales en su producción dramática, el diálogo y la narración como elementos principales del drama. Cabe mencionar que, en número de obras, cuenta con una sobresaliente cantidad de obras dialogadas contrario a las narradas o a las llamadas, en el argot “teatrero”, las de narraturgia. Al respecto de la narraturgia aclara Luis Enrique, que la definición correcta es Teatro Narrado.

LEGOM dice:
"Mi teatro no es naturalista, no responde a aquello de 'personaje es a la ficción lo que persona es a la sociedad'. Mis personajes son construcciones retóricas ancladas a una realidad lumpenizada a través de rasgos muy humanos. Mis personajes no son encarnaciones de una persona; son como el actor, una construcción formal"



-tons...

pues entonces:

A mí me toca LEGOM porque me identifico con eso que percibo como mierda de la realidad, suspiro y lloro porque siento el lado humano de las relaciones que crean sus personajes con ellos mismos y con el otro, es una humanidad enmarcada en lo que se considera inhumano, es el hambre, la necesidad de satisfacer necesidades básicas, es la ausencia, es la falta de esperanza, la fe puesta en un dios que solo ha traicionado lo que según él dice. Es un hablar, más que de las clases bajas, al ser humano contemporáneo, aquel que se encuentra en el metro, en la calle, en la universidad, en el mercado, hombres y mujeres desdibujados en una sociedad donde la aplastante carrera por ser alguien hace que nos olvidemos de nuestra esencia, donde es más importante comer que hacerme cuestionamientos sobre “ser alguien” en ésta realidad.

-¡ora ya!

-¡Jan Brown!